La conexión entre Galicia y Cuba trasciende las simples interacciones de emigración, enraizándose en una historia compartida de memoria y poder. Esta relación se vuelve relevante nuevamente frente a la crítica situación en Cuba, con el colapso energético y el aumento de la presión política desde Estados Unidos.
La figura de Fidel Castro también refleja esta interconexión, ya que su padre, Ángel Castro Argiz, nació en Galicia antes de emigrar a Cuba. Este vínculo familiar ha sido fundamental en la narrativa política y cultural de Cuba. Durante su visita a Galicia en 1992, Castro mostró una especial relación emocional con su tierra natal, reflejando el profundo sentido de identidad entre ambos pueblos.
El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, conocido como Gelo, jugó un papel importante en la relación entre Galicia y el régimen cubano. Su cercanía con Fidel Castro, a quien nombró concejal honorario, ilustra cómo la historia de la emigración gallega ha influido en las dinámicas políticas. Esta conexión perdura a pesar de los cambios significativos en la situación cubana, donde actuales crisis sociales y económicas reavivan los debates sobre la emigración en busca de un futuro mejor, un destino que la sociedad gallega conoce demasiado bien.