María López —nombre y apellido ficticios a petición personal—, vecina de Santa Cruz de toda la vida, afronta una situación relacionada con la crisis de la vivienda: su hijo no encuentra piso en Santiago, mientras ella ha optado por no alquilar uno en A Coruña.

La decisión, según explica, está ligada al esfuerzo que supuso conseguir la vivienda. «Tuvimos que sudar mucho y pasar hambre para tenerlo», argumenta.