El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, ha elevado el tono de las críticas contra el servicio de transporte público tras meses de deficiencias constantes. La situación ha alcanzado un punto crítico, con episodios como la ausencia de autobús durante 70 minutos en Santa Cruz durante las horas punta. El regidor advierte que «la ciudadanía está en una situación de total indefensión» y que «se ha llegado a una situación límite».
Seoane denuncia el incumplimiento de compromisos de la Xunta de Galicia, que prometió convocar una reunión en enero para abordar las demandas del Concello pero no lo ha hecho. Con febrero ya avanzado, las promesas siguen sin materializarse. Para impulsar cambios, el alcalde convocará contactos con otros alcaldes, entidades vecinales, empresarios y organizaciones sindicales con el objetivo de «articular una respuesta conjunta».
Las consecuencias de estas carencias van más allá de la mera incomodidad. Ciudadanos sin coche se ven obligados a asumir gastos extras en taxis para desplazamientos esenciales, como citas médicas. A nivel territorial, el déficit de transporte público fuerza el uso del vehículo privado, agravando un colapso circulatorio ya severo en una comarca que sufre importantes deficiencias en infraestructuras viales. La falta de información sobre servicios disponibles ha convertido lo que era una "lotería" en una ausencia práctica de alternativas.