Cristina Gómez Costoya es presidenta desde hace año y medio de la Asociación Galega de Familias de Acogida (Acougo), pero su vinculación con la entidad es mucho más antigua. Vecina de Oleiros y madre de dos hijos, decidió convertirse en familia acogedora hace varios años, movida por una larga trayectoria de solidaridad.

Su primer acogimiento duró casi tres años, desde 2021 hasta 2023, cuando un niño de 3 años y medio llegó a su hogar. Antes de eso, durante los veranos participaba en un programa que le permitía acoger a menores de Chernóbil, una experiencia que la marcó profundamente. La pandemia interrumpió esta iniciativa, y la guerra de Ucrania también afectó a estos programas.

Desde septiembre de 2025 vive con la familia otro pequeño de 5 años. Sobre esta experiencia, Gómez Costoya reflexiona sobre el impacto que el acogimiento tiene en su vida: «Este niño me ha enseñado un montón de cosas, saca mi mejor versión». Su testimonio refleja cómo la acogida familiar no solo beneficia a los menores, sino que también transforma profundamente a quienes abren sus puertas.