Durante la posguerra, numerosos vecinos de Mera y de otros lugares de Oleiros cruzaron el Atlántico en busca de mejores condiciones de vida. Uruguay fue uno de los destinos elegidos. Florencio Caño tenía 14 años cuando viajó en 1956 con su madre y sus dos hermanas para reunirse con su padre, que ya trabajaba allí. Vivió una década en Montevideo y, tras pasar por Madrid, volvió a Mera, donde se instaló al jubilarse.
El vínculo también se refleja en la comunidad uruguaya que reside actualmente en Oleiros: más de 40 personas de esa nacionalidad están empadronadas en el municipio, según el Concello. Adrián Velázquez llegó en 2003 con su mujer, Beti, después de trabajar como carnicero en Uruguay. Se asentó en Mera y destaca los lazos culturales entre Galicia y el país sudamericano, donde participaba con su familia en encuentros de la sociedad Quinta Galicia y del centro cultural Val Miñor.
La familia de Juan Martín Robles también se trasladó a Oleiros en 2003, cuando él tenía dos años. Desde entonces ha regresado a Uruguay en varias ocasiones para visitar a sus familiares, la última en 2025, con motivo del cumpleaños de su abuela materna. En el viaje pudo reencontrarse con parientes a los que apenas conocía y sentirse ligado a un país que considera parte de su historia.