Oleiros se ha convertido en una localidad pionera al prohibir los pisos turísticos, una medida cada vez más frecuente en municipios que buscan frenar el problema de accesibilidad a la vivienda. El fenómeno de los alquileres turísticos ha intensificado la escalada de precios en el mercado inmobiliario, un problema que ya no afecta únicamente a grandes ciudades, sino también a localidades medianas y pequeñas, especialmente en zonas costeras como la que ocupa el municipio coruñés.
Desde la administración local, el alcalde Ángel Seoane ha priorizado explícitamente el derecho a la vivienda de los residentes, argumentando que los pisos turísticos generan competencia desleal al desplazar viviendas del mercado de alquiler tradicional, con el consiguiente impacto negativo en la convivencia vecinal. Esta decisión ha contado con el respaldo de los hoteleros locales, quienes ven en los alojamientos turísticos privados una competencia que opera fuera de la regulación del sector hostelero tradicional.