Nathalie Delgado, residente de Mera desde 2017, ha enfrentado un desafío personal tras el grave ataque de su perro en mayo de 2025, que resultó en la desfiguración de su nariz. Este lamentable incidente no solo ha dejado huellas físicas, sino que también ha afectado su vida y la de su familia, quienes ahora deben adaptarse a la nueva dinámica familiar. Aunque el perro, que había convivido con Nathalie y su familia durante seis años, ahora duerme fuera de casa, ella sigue sintiendo cariño por él a pesar de la difícil situación.
Originaria de Venezuela y con experiencia en la confección de ropa infantil, Nathalie ha estado lidiando con el trauma del ataque con la ayuda de un profesional. La atención médica que recibió en la Unidad de Quemados del Chuac fue crucial, y aunque enfrentó varias operativas inicialmente, afortunadamente solo fue sometida a una. Agradecida por el excelente trabajo de la Seguridad Social, Nathalie expresó cómo sus cicatrices apenas son visibles ahora. Sin embargo, el recorrido emocional ha sido complejo, y tanto ella como su hija menor, que presenció el ataque, se han beneficiado de tratamiento psicológico.
A medida que se recupera, Nathalie anhela retomar su actividad en la confección de ropa infantil personalizada, un campo en el que es autodidacta y muy solicitada tanto localmente como en el exterior. Tras haber tenido que cesar su actividad como autónoma, confía en que podrá reintegrarse al trabajo hacia finales de este año. "Necesito estar haciendo cosas", afirma con optimismo, mientras espera poder dejar atrás la experiencia traumática que ha marcado su vida en el último año.