La gestión de la Residencia de Mayores de Oleiros ha sido puesta bajo el foco de la Inspección de Trabajo tras la fuga de un anciano con deterioro cognitivo. Esta situación surge a raíz de una denuncia presentada por el sindicato CSIF, que alega problemas de seguridad en el centro y la falta de recursos materiales adecuados. Se acusa a la dirección del centro de intentar trasladar la responsabilidad de la seguridad del edificio a los trabajadores, lo que ha generado un clima de tensión y estrés en el personal.

La Inspección ha señalado que la raíz del problema radica en deficiencias estructurales y organizativas en el edificio, y ha exigido a la Xunta de Galicia que se siente a negociar con los representantes de los trabajadores para revisar los protocolos de actuación y realizar mejoras necesarias. En septiembre de 2024, la conselleira de Política Social, Fabiola García, había anunciado una inversión de 940.000 euros para obras de mejora en el centro, aunque los sindicatos sostienen que esto no es suficiente sin un refuerzo real del personal y un cambio en la cultura organizativa.

El futuro de la residencia y la seguridad de sus usuarios y trabajadores dependen de cómo responda la Xunta a esta situación, lo que podría tener un impacto significativo en la calidad del servicio que se ofrece en Oleiros.